Cincuenta kilómetros son mucho para perder a alguien
En un trayecto corto, un grupo repartido en tres taxis se vuelve a juntar. En el Corredor no: uno para a cargar gasolina, otro toma la salida de la marina en vez de la de Médano, y media comitiva está haciendo check-in mientras la otra media está al teléfono. Un solo vehículo elimina el problema en vez de administrarlo. El chofer tiene una lista, una dirección y una llegada, y el grupo entra al lobby junto.
